sábado, 20 de abril de 2019

Visión

Un jardín lleno de flores.
Un porche bajo una pérgola sombreada.
Una infusión y pastas de té.
Un beso en la frente tras una sobremesa dominical de primavera.
Manos entrelazadas bajo una fina manta.
La cálida caricia del sol en la cara.
Tiempo de relax e intimidad.
Paz. Tranquilidad. Lentitud. Pereza. Felicidad.
La luz dorada envolviendo la escena como papel de regalo.

miércoles, 17 de abril de 2019

Arde París





No era éste el post que tenía en mente para hablar de mi reciente viaje a París, pero la actualidad manda. Es inevitable hablar del incendio de Notre Dame y, como si no hubiese ya comentarios suficientes en las redes (algunos evidenciando la falta de intelecto de muchas personas), pues aquí está también mi crónica.

Digamos que todo se remonta a unas horas previas al incendio, cuando caminábamos hacia la Gare D'Austerlitz para coger el metro. Desde el puente se veía a lo lejos la parte posterior de la catedral y pensé en lo bonita que es esa perspectiva para una foto. Incluso pensé en hacer una para la colección, pero entonces recordé que tengo muchísimas fotos así de viajes previos. Nunca pensé que sería la última vez que vería el techo y la espina como entonces.

El siguiente punto cronológico llega en el momento del incendio. Acabábamos de montarnos en el funicular que sube al Sacre Coeur, cuando al mirar para atrás vimos un incendio enorme en la ciudad. Parecía próximo a Notre Dame, hasta que alguien dijo: "no es próximo, es en Notre Dame". Al llegar a la base del Sacre Coeur, los miradores y las escaleras ya estaban llenos de turistas mirando hacia el incendio. El Sacre Coeur está como a unos 5km de la catedral, pero su altura le confiere una vista privilegiada de toda la ciudad. Desde allí era posible seguir el incendio sin problema, debido fundamentalmente a la virulencia del incendio, que se cebaba con la techumbre de madera. Con el catalejo de turismo (de esos que no usas nunca cuando estás de visita), pudimos enfocar las llamas y ver cómo ardía todo (por cierto, 1 euro da para bastante rato). Las llamas incluso amenazaban las dos torres, por las cuales empezaba a salir un humo negro.

De repente, cae la flecha de Notre Dame entre el fuego, y el incendio parece coger brío. Un lamento recorre la multitud del Sacre Coeur. Estamos contemplando la escena con cierta estupefacción e incredulidad, como si no pudiéramos creer lo que estamos viendo delante de nuestros ojos. Por Twitter las imágenes llegan incluso con mayor claridad y dramatismo, con comentarios en tiempo real. Pienso en la cantidad de gente que está conectada en ese mismo instante. El hastag da una indicación de la medida.

Empiezan a llegar mensajes preguntando por nuestra seguridad.
Es curioso ver quién se acuerda de ti y quién no, aunque creo que es injusto juzgar. Me sorprende gratamente ver los mensajes de Isa y de Athe.

Un helicóptero sobrevuela el cielo de París y revolotea sobre la catedral, imagino que enviando información desde las alturas. En las redes se habla de 400 bomberos destinados a apagar el incendio, y sobre las posibilidades de contenerlo. A nuestra vista, el incendio ha disminuido, pero no está controlado. Tardarían toda una noche en hacerlo.

Siento emociones diversas. Desde la incredulidad, a la indiferencia, a la pena, a la impotencia. Es difícil no pensar en todo lo que podría arder: frescos, retablos, altares, cristaleras...incluso las piedras. Siento una enorme pena por las gárgolas. Luego llegarían informaciones mencionando que la estructura estaba salvada, y nombrando el esfuerzo realizado por salvar la mayoría de las obras de arte de la catedral, gracias a una cadena humana organizada a tal efecto.  No hay bajas personales, salvo un bombero herido, del cual no se vuelve a hablar.



Decidimos entrar en el Sacre Coeur y visitarlo, aunque es inevitable seguir pensando en el incendio. Apenas puse atención al mismo, aunque lo había visitado un par de noches atrás de manera muy improvisada.

En el chat de mi Espiral  y mi tribu pagana comentan el incendio, desde una perspectiva diferente. Allí, Notre Dame es un lugar de culto a la Diosa Madre, a la Diosa Oscura, a Isis, que fuera después transformada (como tantas otras) en virgen negra. Notre Dame está muy ligado al culto de lo Divino Femenino, por eso, también se siente pena por la destrucción de este lugar sagrado, que está mas allá de una religión concreta. De hecho, hasta es posible empatizar con los grupos reunidos cantando el Ave María, porque le cantan a Ella, y porque es bonito ver a la gente mostrando su fé de esa manera. A mí me resulta conmovedor.

Pero al mismo tiempo el incendio se interpreta en los círculos paganos como una renovación de lo femenino, como si fuera un ave fénix que resurge de las llamas. Lo viejo da paso a lo nuevo. No se puede olvidar que estamos bajo la estación de las diosas del fuego, y vaya cómo están de desatadas (han ardido también una mezquita en Jerusalén y un altar budista en Tsogyelgar). También hay que recordar que el nodo norte está en Cáncer este año, y el nodo sur en Capricornio, lo cual habla de un cambio de estructuras.

Interpretaciones hay muchísimas. Creo que hasta ha vuelto a surgir Nostradamus en alguna. Por cierto, una de ellas está relacionada con el arcano de La Torre, el cual ha aparecido en mi sueño de hoy en relación a mí. Y esto me hace menos gracia, porque no es una carta demasiado favorable.

Notre Dame resurgirá. No en tres días, como algunos indican mencionando las escrituras, ni a pesar de los talonarios expedidos por los millonarios franceses, pero resurgirá. Hay cierto debate sobre si hay que restaurar la catedral, o en qué forma. Yo creo que eso da igual. Hay lugares que tienen una esencia propia independientemente de la forma, y esa esencia es la que no ha perecido en las llamas.

martes, 9 de abril de 2019

El Bosque

He comenzado un curso sobre el bosque, sobre la conexión con el bosque. El bosque como el hogar de la bruja. Un curso para aprender sus secretos ya olvidados, para recordar lo que ya sé. Y todo de la mano de una mujer como Hyedra, que no solamente escribe muy bien, capaz de evocar imágenes nítidas en tu cabeza, sino que parece poseer un conocimiento vasto sobre cualquier tema relacionado con el paganismo.

De pequeña mis padres solían llevarnos al monte a mi hermana y a mí para pasar el fin de semana. Les gustaba caminar y estar en contacto con la naturaleza, aunque no creo que ellos sintiesen el bosque de una manera espiritual. Sin embargo, ellos tenían esa conexión inconsciente, quizás más con la montaña que el propio bosque, más con la parte masculina que es avanzar, que con la femenina, que es contemplar. Creo que yo tuve también ese vínculo una vez, pero lo perdí con el tiempo, con mi ausencia y la búsqueda de otras aficiones y experiencias dominicales. Ahora al recordarlo, siento nostalgia.

Pienso que mi relación con el bosque ha sido mayor cuando he ido yo sola al campo, porque mi ritmo es más pausado que el de mi familia. Tengo más inclinación a contemplar. Siempre me han gustado las plantas y me he entretenido a mirarlas, siempre he querido saber sus nombres y sus propiedades, aunque tampoco es que me considere una experta. Pero cuando camino sola, me siento más parte de la experiencia.

Aun así, nadie me ha enseñado a sentir el bosque, a conectar con él, en la forma en la que Hyedra parece hacerlo. La unión es tan débil que no parezco tener una pulsión hacia él. No obstante, me gusta pasear entre los árboles y deleitarme en ellos; siento nostalgia al leer los textos de Hyedra, como si recordarse un tiempo antiguo, una vida antigua, donde la relación era más poderosa; siento envidia por aquellas personas que se dedican a sentir a los árboles, como si ellos tuviesen una capacidad de la que yo carezco.

Un parque no es un bosque, pero es lo más parecido que tengo a mano. La energía del parque la siento menos intensa, menos salve y pura. Hay algo artificial en ellos, aunque quizás sus árboles tejan conexiones bajo tierra para crear un ente propio, "el espíritu del parque". Otro organismo hecho de organismos individuales.

No hace tanto que visité uno. Fue al comienzo de la primavera para deleitarme con el aroma de los almendros en flor, y admirar las flores rosas de los prunos. Es simplemente una pequeña aproximación a un mundo de sensaciones, dado que mis sentidos parecen atrofiados por la falta de uso, embotados por el ruido mental.

Me encantaría saber que puedo restaurar el vínculo antiguo y aprender a relacionarme con el parque. Quizás pueda aspirar incluso a comulgar con el bosque y formar parte de él. Como la bruja que puedo llegar a ser.

miércoles, 3 de abril de 2019

Eterno



El domingo me desperté y lo primero que hice fue cancelar las reservas para el gimnasio y seguir durmiendo un poco más. Volví a despertar sobre las 11, justo para un desayuno improvisado, no demasiado copioso para poder comer un par de horas después. Mi cuerpo se negaba a moverse, así que decidí que íbamos a pasar todo el día en cama. Y ¿qué mejor forma de pasar el tiempo en la cama que sesteando y un big watch?

Me conecté al Prime y estuve buscando películas entretenidas y poco profundas que ver. La última fue la que más me gustó: "Eterno" (Everlasting). Una película indie del 2016 de la que no había oído hablar anteriormente. La escogí porque parecía que era una película de suspense de un chico indagando sobre la muerte de su novia. Pero resultó ser mucho más: una historia de amor. No una historia de amor de esas ñoñas de las películas románticas, sino un amor que sobrevive a lo más oscuro.

La película narra la historia de Matt, un adolescente de Colorado que acompaña a su novia Jessie a Los Ángeles para convertirse en modelo. Es su último viaje juntos, porque ambos tienen claro que la vida de ambos se va a bifurcar a partir de ese momento y que dejarán de verse. Así que Matt decide acompañar a Jessie y disfrutar de esos últimos instantes, íntimos y preciosos, que se convertirán en eternos en la memoria de Matt.

En el momento en que llegan a Los Ángeles, todo se vuelve oscuro y sórdido, mucho más que la pose pseudogótica que ambos protagonistas asumen en su vida diaria. Jessi, en especial, tiene unos gustos mucho más tenebrosos que Matt, debido a una vida muy poco ordenada de la que desea escapar a toda costa. Más que ser modelo, creo que Jessie aspira a ser libre, y el modelaje le da una oportunidad. Sin embargo, entrará en un mundo corrompido de sexo y violencia que la llevará a la muerte a los pocos meses de llegar a la ciudad.

Cuando Jessie muere asesinada, Matt regresará a Los Ángeles para averiguar quién fue el asesino de su novia y devolverle una dignidad perdida. Existe una trama orientada a explicar esta parte de la película, pero sigue siendo algo secundario frente a la historia amor de ambos; un amor bastante puro, que pone el contraste a toda la decadencia de la metrópolis.

El desenlace de la película creo que flojea un poco, pero aun así me parece una sorpresa muy grata, muy interesante, y muy diferente.

miércoles, 27 de marzo de 2019

Fuego de Hogar

Cuando me dijeron que la diosa Trebaruna se asemejaba a la diosa Morrigan, me fui a por ella de cabeza. Además de todas las diosas del fuego íberas, es la única que tiene una canción, y una pedazo de canción por otro lado.

Trebraruna filha da Dor
Guerreira sagrada, Deusa do Amor
Trebraruna teu leito semente
Acolhe-nos agora num muy doce abraço
Trebraruna és Vida és Morte
da Lua és filha, dos Lobos consorte
Trebraruna pagão é teu ventre
Ansiado refúgio de quem ainda te sente
Viva!

Trebraruna és tu quem nos gera
Alimento teu seio d'Amor e de Guerra
Trebraruna a tua voz é
a melodia mais doce da nossa Terra
Trebraruna nós tuas crianças
Beijamos teus olhos cerrados com fervor
Trebraruna cantamos para ti
Somos teu eterno, fiel trovador

Parece que no hay mucha información de Trebaruna, diosa del fuego del hogar, diosa protectora del clan, diosa de la batalla y de la muerte. Pero, a diferencia de Morrigan, parece que Trebaruna solamente entraba en guerra cuando le tocaban al clan, y esa característica es algo con lo que me puedo identificar personalmente. A mí no me gusta la guerra (algo que debería investigar), pero si tengo que entrar entro y entro a muerte, sobre todo si es por los que considero míos. Para ello, obviamente, tengo que sentirme identificada.

Así que he empezado a invocar a Trebaruna, y cada vez que lo hago, me convierto en una llama. Yo soy la llama. Ayer, que hacía muchísimo viento, la llama bailaba con el viento, pero no se doblegaba a él, como si se plegase pero no se sometiese.

Me vi directamente transportada a mi ámbito laboral, donde soy jefa de un equipo. En cierta forma ellos son mi clan, y yo soy la llama de ese equipo. No una llama que quiera brillar o destacarse, soy una llama que ilumina el camino, una llama en torno a la cual se aglutina el equipo. Al menos es como yo lo siento: el liderazgo como servicio (LaaS).

 "Y de las brasas brotarán flores". El mismo mensaje que me dio Benzozia en el embodiment. Es como decir que mi equipo florecerá al calor de mi llama. Y entonces comprendí cuán importante es la labor de un líder en el equipo.

Sin embargo, la llama del líder debe mantenerse. Es una responsabilidad grande, y pesa. A veces das mucho y recibes muy poco. Nadie cuida de ti. La soledad del líder. Yo a veces me siento así. Y es difícil seguir adelante cuando estás vacío. Pero la llama debe seguir ardiendo, y a veces tú misma tienes que encontrar tu propio combustible.

Esto es algo que estoy aprendiendo: a llenarme desde el interior. Hay días que es más fácil que otros. Cuando nadie te ve, en el silencio de la soledad y el vacío, te retiras  tu interior para conectar contigo, para encontrar ahí lo que te falta en el exterior. Es reponerse  (¿es evitar?). Quizás debiera aprender a trazar más límites y a cuidar mi energía para evitar quedarme seca, para reservarme algo para mí. Puede que ese sea uno de los trabajos con Trebaruna. Lo iré viendo.

Trabajos con Trebaruna:

  • Qué quiero: la intención, el deseo para mí.
  • El derecho a brillar
  • Poner límites
  • ¡La conexión con el fuego!

lunes, 18 de marzo de 2019

Me merezco

Me merezco que me quieran con locura
El té de menta
Las frutillas bañadas en chocolate
Me merezco a Vivaldi un día de lluvia, el sol, la playa y el aire.
Me merezco los besos, las gracias, el buen sexo.
Me merezco el libro que leo, el aroma a febrero, tus ojos de cielo.
Me merezco todos mis amaneceres, el primer mate del día, el ronroneo de mi gata, el placer de escribir, los audios interminables de la gente que me nutre oir.
Me merezco que me elijan para compartir vida.
Me merezco ser declarada y nunca clandestina, estar en las fotos que quiero figurar y cada viaje que hice.
Me merezco caminar en la noche y remolonear los domingos.
Mis tiempos, mis espacios, los cafecitos solitarios, los bailes desenfrenados, fumarme un mentolado.
Merezco los piropos sinceros. Los mimos, Los abrazos, Los "te quiero",
Merezco los regalos sorpresa. La emoción del avión que despega. La paz y el sosiego.
Me merezco las palabras de aliento, la compasión, los vínculos sanos.
Me merezco vivir lejos del drama.
Me merezco la sonrisa, el buen trato, el saludo.
Me merezco que buenas cosas me ocurran, saber quien soy, que me dejen ser.
Me merezco que contesten un mensaje, que devuelvan una llamada, que me escuchen.
Me merezco mi tiempo de tristeza y mi tiempo de alegría.
Me merezco no ser violentada, ni callada, ni agobiada, ni avasallada.
Me merezco ser feliz. Darme mil oportunidades.
Me merezco. Te mereces. Nos merecemos.
"Declaro vivos todos los merecimientos del mundo. Porque tengo claro que me enseñaron a no merecer. Y me lo creí."
¡Así que "saber que merezco es una construcción de valentía y certeza que renuevo cada día"!

(Texto de Simone Seija Paseyro) 

viernes, 15 de marzo de 2019

Greta Thunberg


En el mundo a veces surgen personajes que parecen destinados a grandes cosas. Podríamos ser cualquiera, pero son ellos los que se destacan, sin saber bien por qué. Siempre he pensado en el broadcasting para el plan divino: un mensaje enviado a muchos, recibido por pocos, ejecutado por uno que es el que es capaz de interpretarlo en el momento adecuado. Me pregunto si todos los mensajes llegan o si habrá alguno que se quede sin realizar.

No diré que Greta Thunberg es una niña normal, porque basta con verla para saber que no. Hay algo en ella que la hace diferente del resto. Todavía estoy intentando encajarla con un eneatipo, pero ahora mismo me decantaría por el 5 o por el 8, los cuales a su vez están muy relacionados por flecha. Un cinco porque la niña es rara. Parece una niña de pocas pero precisas palabras, de esas que tienen pocos amigos y que observan mucho (de hecho parece que está diagnosticada de autismo y TDAH). Una niña que viste no para lucirse, sino para sentirse cómoda. Al mismo tiempo tiene una presencia y, sobre todo, una mirada que impone, como un ocho. Ayer veía una intervención suya en la televisión y me impactó enormemente. Por un momento, pensé que era la propia Madre Tierra hablando al mundo. Y me acojoné. Y ¿por qué no?

Y el caso es que su recorrido no parece demasiado amplio, ya que es desde 2018 que parece que el personaje está en los medios. Pero es un personaje que tiene poder. Comenzó haciendo una huelga estudiantil ella sola, sentándose en las afueras del Riksdag todos los días durante la jornada escolar, junto con un cartel que rezaba "Skolstrejk för klimatet" (huelga escolar por el clima). Eso llamaría la atención de la prensa, pero en poco tiempo se ha convertido en una figura conocida mundialmente. En otros foros la llamarían "influencer", aunque no es banal lo que ella promulga (sí, aquí he de reconocer mis prejuicios sobre una serie de personas que detesto por superficiales - mis creencias limitantes).

Ella también está detrás de la huelga por el clima que se celebra hoy en todo el mundo. Su discurso es tajante, preciso y demoledor. Hay pocas sonrisas, poca dulzura, pocas ganas de hacer amigos. Está para despertar conciencias y llamar a las cosas por su nombre. En política hay poca costumbre de escuchar un estilo semejante. Es bastante refrescante, pero también es verdad que ella no está ahí para hacer carrera. Su compromiso es con el planeta. ¿Durará? El tiempo lo dirá.