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martes, 18 de agosto de 2020

You are always held

 When thoughts and sensations feel unberable

When you cannot hold yourself up.

When hope dies.

Notice, you are held.

By the Earth.

By the hills and moutains,

rivers and oceans.

By the vastness of space.

By a loving, soft Presence,

closer than breathing,

nearer than the dearest lover.

Even when you cannot bear it.

Even when you reach your limits.

Even when your strength fails

and you cannot find surrender.

The Earth has surrendered to you.

You are already held.

In the loving arms

of the Present.


-- Jeff Foster

viernes, 7 de agosto de 2020

Ojos azules

Tus ojos azules, inmensos como el océano.

Allí solía perderme para olvidarme de la realidad. 

Allí navegaba en busca de los tesoros que el mundo me negaba. 

Aguas mansas y claras que me entregaban horizontes extensos donde sentirme libre. 

Me hacían soñar con una vida que mi espíritu anhelaba.

Me proporcionaban ideas nuevas, refulgentes y mágicas, como estrellas en el firmamento, que ampliaban mi mente y enriquecían mi visión.

Me susurraban música y poesía, como una apacible nana de sirena en la que poder dormirme y olvidarme de un mundo exigente y áspero. 

Me ofrecían un amor tan dulce y hermoso que ensanchaba mi pecho y hacía palpitar mi corazón... 

... Y, al mismo tiempo, podía perderme entre sus olas salvajes de pasión, elevándome hacia el cielo. 

Me regalaban un reconocimiento sincero que me hacía sentir grande y fuerte. 

Sentía su refugio amoroso y protector, como un abrazo cálido que me envolvía. 

Miraba en ellos y veía reflejada mi alma infantil, llena de inocencia, bondad y alegría.

Yo era en tus ojos, porque me saciaba en ellos, porque calmaban mi alma, porque encendían mi espíritu, porque me hacían ser yo. 

Tus ojos, fragancia marina, profundidad amorosa, sanación emocional. 

Tus ojos, alegría y pasión infinitos. 

Dónde perdí el rumbo que no los encuentro? 

Mi paraíso perdido, mi remanso de paz, tus hermosos ojos azules. 



sábado, 25 de julio de 2020

Un amor a tu altura

Mereces un amor que te rompa los miedos, que sea digno de ti: sin reservas, real, duradero, comprometido, fuerte, comprensivo, leal. Mereces un amor que contribuya a tu libertad, que sepa ser el aire bajo tus alas y la tierra buena y fecunda sobre tus raíces. Mereces un amor que no se mude, uno que nunca deje de ser.

Mereces un amor sin horarios y sin espacio para terceros. Mereces un amor que aprecie la quietud de tu silencio, que no te exija nada, que te acepte, que reconozca tu valía. Mereces un amor que entienda que tu pasado no le pertenece, que reconozca el privilegio de estar en tu presente y que anhele construir junto a ti un futuro.

Mereces un amor que no te quiera perder, que no te hiera intencionalmente y que no tarde en perdonar. Mereces un amor que te haga sentir con vida, que te inspire a crecer, que te rete; un amor por el cual luchar, un amor que despierte no sólo pasión, sino también respeto y admiración. Mereces un amor que te traspase, que sea capaz de llegar a los rincones más fríos y oscuros de tu alma, uno que no se quebrante ante tus miserias, uno que sea capaz de cubrir tus faltas.

Mereces un amor que disfrute tus locuras, que soporte tus crisis y procure calmar tus enojos; un amor que no pretenda cambiarte, que te deje ser, que te motive a soñar y que crea en ti. Mereces un amor sin excusas, generoso, paciente, bondadoso, con límites sanos, maduro y firme.

En pocas palabras: mereces un amor a tu altura.

Autora: Selene Mota

Corolario: amor propio. 

viernes, 22 de mayo de 2020

Manifiesto (Vivi Lavive)


"Declaro soberanamente  que estoy harta de tanta instrucción, toda la santa vida oyendo a cualquiera decirme qué hacer, qué votar,  comer, decir, probar,  qué no hacer.

Los modernos maestros de la espiritualidad limitante, que si no respiras, que si te pongas el bozal, que no pienses, que si sientes, que si esto y lo otro, que si te centres, que sí que no. Un desvarío.

Hoy me declaro persona y  mujer soberana, humana y grandiosa, responsable de cada uno de mis pasos, mujer que ama y se duele por igual, mujer libre de ser, libre de vivir y de morir a lo que ya no quiero, mujer que confía.

Hoy suelto todas las manos que por guiar, empujan, y a todos esos cuerpos sedientos de atención los abrazo y les devuelvo su fé.

No busco iluminarme.

No busco una mierda.

Estoy aquí donde estoy con todo lo que soy, abierta en canal, sostenida por esta Tierra que tanto amo, con todos, y desde aquí retomo mis saberes ancestrales, lo que hice de siempre: hablo con el bosque, hablo con el cielo, entiendo el lenguaje del sentimiento.

Soy consciente de mi poder y con esta humildad  me declaro libre de todo y soy una y grande con todo lo que en este Universo late.

Una con todo lo que late.

El amor es una elección, no un final de camino o algo por encontrar, tú eliges.

Yo elijo amarme cada día, con fuerza, amar mi bendito cuerpo.

Amarme en el descuido.

Imagino todos los mundos posibles y bendigo todas las posibilidades.

Amo mi mente errante.

Amo mi presencia, amo mi ausencia.

Amo el ser impuro y oscuro  y también cristalino y verde que hay en ti, en mí y en cada cosa que creamos.

Me libero de todo y me permito ser tal como soy en cada momento.

Yo me cuento mi cuento, mi propia narrativa.

Me invento los destinos y los mapas, sé lo que me sana y lo que me enferma, sé cómo amar la vida en todas sus esquinas y en todas las esquinas de la gente, veo potencia donde otros ven maldad y reconozco el talento con sólo mirarlo.

Nadie se queda atrás.

Yo no me abandono."

domingo, 17 de mayo de 2020

Yo soy yo (Virginia Satir)

En todo el mundo no hay nadie como yo.
Hay personas que tienen algo en común conmigo, pero nadie es exactamente como yo.
Por lo tanto, todo lo que surge de mí es verdaderamente mío porque yo sola lo escogí.
Soy dueña de todo lo que me concierne:
De mi cuerpo, incluyendo todo lo que hace; mi mente, incluyendo todos sus pensamientos e ideas; mis ojos, incluyendo las imágenes de todo lo que contemplan; mis sentimientos, sean lo que sean, ira, gozo, frustración, amor, desilusión, excitación; mi boca, y todas las palabras que de ella salen, corteses, tiernas o rudas, correctas o incorrectas; mi voz, fuerte o suave, y todas mis acciones, ya sean para otros o para mí misma.
Soy dueña de mis fantasías, mis sueños, mis esperanzas, mis temores.
Soy dueña de todos mis triunfos y logros, de todos mis fracasos y errores.
Como soy dueña de todo mi yo, puedo llegar a conocerme íntimamente. Al hacerlo, puedo amarme y ser afectuosa conmigo en todo lo que me forma.
Puedo así hacer posible que todo lo que soy, trabaje para mi mejor provecho.
Sé que hay aspectos de mí misma que me embrollan, y otros aspectos que no conozco.
Mas mientras siga siendo afectuosa y amorosa conmigo misma, valiente y esperanzada, puedo buscar las soluciones a los embrollos y los medios para llegar a conocerme mejor.
Sea cual sea mi imagen visual y auditiva, diga lo que diga, haga lo que haga, piense lo que piense y sienta lo que sienta en un instante del tiempo, esa soy yo. Esto es real y refleja donde estoy en ese instante del tiempo.
Más tarde, cuando reviso cuál era mi imagen visual y auditiva, qué dije y qué hice, qué pensé y qué sentí, quizá resulte que algunas piezas no encajan. Puedo descartar lo que no encaja y conservar lo que demostró que si encaja. E inventar algo nuevo para sustituir lo que descarté.
Puedo ver, oír, sentir, pensar, decir y hacer. Tengo las herramientas para sobrevivir, para estar cerca de otros, para ser productiva, y para encontrar el sentido y el orden del mundo formado por la gente y las cosas que me rodean.
Soy dueña de mí misma, y por ello puedo construirme.

miércoles, 22 de enero de 2020

Autosuficiencia

La máscara de autosuficiencia de muchas mujeres, es sólo eso, una mentira que enmascara un profundo anhelo: Entregarse y permitirse su vulnerabilidad. Eso, es intimidad...demasiado desafiante.

La idea de que el empoderamiento femenino se logra  a través de la independencia y esa falsa autosuficiencia, la fuerza, la lucha de poder y los logros materiales o intelectuales, es un modelo patriarcal de poder y aleja al femenino de su Verdad,  de su esencia y de su poder real.

Cuando las mujeres se dejan consumir por su necesidad de estar haciendo y manteniéndose en la cima, se agotan, se secan y se marchitan.

Operamos desde nuestro masculino porque desconfiamos de lo masculino.

Vivimos en la mente y en resistencia a soltar el control.

 No crees que un hombre pueda llegar a ti y realmente  conocerte.

Tal vez tuviste un padre muy autoritario, o la energía masculina de tu madre era abusiva y controladora y te prometiste que jamás te entregarías a ellos. Hace poco una clienta descubrió que era incapaz de tener orgasmos con un hombre, porque inconscientemente, ese o cualquier hombre, representaba esa figura de autoridad a la que nunca se iba a entregar ni volver a dejar entrar. 

 Lo que sucede debajo de esto, es que no confías en tu propio hombre interior, porque precisamente ese hombre interior es la energía introyectada de todas esas figuras-hombre en tu vida y cómo interactuaron contigo.

 No confías en que ese hombre interior, hoy sea capaz de poner los límites para que no vuelvas a perderte en el otro.

 No confías en que ese hombre interior te cubra la espalda. No te sostienes en la vulnerabilidad que supone la conexión profunda con otro.

 No confías en tu capacidad para retirarte cuando ha llegado el momento de alejarse.

 No confías en lo que sucedería si realmente lo recibieras y lo dejaras entrar.

 Así que te mantienes a salvo y en control, pero anhelando intensamente algo más profundo: Tu esencia femenina.

 Tu hombre interior está ahí para protegerte, no para dominar tus relaciones.

 Hasta que confíes en tu hombre interior, lo compensarás excluyendo a los hombres o polarizada hacia hombres que te reflejen lo que aún necesitas sanar e integrar.

Cuando confías en tu energía masculina, te sientes lo suficientemente segura como para entregarte al vacío de la muerte de fundirte con otro, porque sabes que TE TIENES.

La integración de tu propio masculino te permitirá corporizar tu naturaleza femenina de receptividad y apertura.

Cuando tu femenino se sienta seguro para expresarse, magnetizará al masculino hacia ella y él se sentirá atraído por la polaridad femenina, pero no puedes llegar allí sin confiar en él primero.

Que estés bien,
Lorena

Texto:Lorena Cuendias
Ig @mujeralquimia

viernes, 17 de enero de 2020

La creación de un fantasma

Quizás era aquella una de tantas de muchas despedidas que vendrían después. Él puso una vez una fecha de caducidad: cinco años, como una profecía o como una promesa, y el plazo ya había vencido.

A ella le dolía en el alma, pero no iba a decir nada al respecto. No iba a tratar de influir, no iba a montar un escándalo, no iba a tratar de cambiar nada. Lo dejaría ir, se lo dejaría a Mari, para que sus vientos lo llevaran.

Ella se quedaba con su pena, como tantas veces. Nada que no hubiese sentido antes, pero no por eso resultaba más fácil. Por eso le costó retener alguna lágrima rebelde que consiguió expresarse.

Ella se quedaba atrás en el rincón de la memoria donde los recuerdos mueren y desaparecen.

miércoles, 25 de diciembre de 2019

Oración judía

Qué tus despertares te despierten.
Y que al despertarte, el día que comienza te entusiasme.
Y que jamás se transformen en rutinarios los rayos del Sol que se filtran por tu ventana en cada nuevo amanecer.
Y que tengas la lucidez de concentrarte y de rescatar lo más positivo de cada persona que se cruce en tu camino.
Y que no te olvides de saborear la comida, detenidamente, aunque "solo" se trate de pan y agua.
Y que encuentres algún momento durante el día , aunque sea corto y breve, para elevar tu mirada hacia lo Alto y agradecer, por el milagro de la salud, ese misterio y fantástico equilibrio interno.
Y que logres expresar el amor que sientes por tus seres queridos.
Y que tus brazos, abracen.
Y que tus besos, besen.
Y que los atardeceres te sorprendan, y que nunca dejen de maravillarte.
Y que llegues cansado y satisfecho al anochecer por la tarea satisfactoria realizada durante el día.
Y que tu sueño sea calmo, reparador y sin sobresaltos.
Y que no confundas tu trabajo con tu vida, ni tampoco el valor de las cosas con su precio.
Y que no te creas más que nadie, porque, solo los ignorantes desconocen que no somos más que polvo y ceniza.
Y que no te olvides, ni por un instante, que cada segundo de vida es un regalo, un obsequio, y que, si fuésemos realmente valientes, bailaríamos y cantariamos de alegría al tomar conciencia de ello.

Oración Judía

jueves, 24 de octubre de 2019

Cristina

Él siempre contaba la historia diciendo que lo suyo había sido un flechazo. Ella callaba, sin desmentirlo ni apoyarlo, pero todo el mundo daba por hecho que estaba de acuerdo. A veces ambos se peleaban por contar la historia y todo el mundo creía que se trataba de un cuento de hadas. Quizás era así, pero no del todo, porque las historias de amor son la mayoría agridulces, algunas ácidas, otras amargas.

Ella se quedó embarazada y tuvieron que casarse. Era lo que tocaba en aquellos tiempos y más en un pueblo. El honor, el decoro y las apariencias estaban a la orden del día. No hemos avanzado tanto como creemos, pero tenemos más opciones. Ella no las tuvo. Quizás entonces tampoco habría habido muchas para una mujer de pueblo a la que seguramente le habían inculcado que el fin de la mujer era ser madre y servir a su marido. Quizás ni siquiera llegó a atisbar otra vida más libre. Sin embargo, tampoco había querido que las cosas sucedieran de esa manera, ya que todo se precipitó, incluso aquello que era inevitable.

El niño murió a los dos años de edad. Dos años, una criatura nada más. Hay vidas que son tan fugaces y que, sin embargo, parecen tener más sentido que ninguna. Al dolor de la pérdida y de la antigua frustración se unió la culpa. Culpa porque quizás nunca quiso del todo a ese niño, porque lo había responsabilizado de llevarla a un camino que se vio obligada a recorrer. Culpa porque había odiado en secreto a su hijo, aunque al mismo tiempo lo amaba. Culpa porque no eran los sentimientos que se esperaban de una madre. Culpa porque pensó que quizás no había sido la madre que el niño necesitaba, que había algo que no le había dado. Culpa porque quizás ella había causado su muerte de alguna manera, aunque no fuese directamente.

Se sintió muy sola porque no podía compartir esos pensamientos con nadie a su alrededor. Ni siquiera con sus hermanas. Ella era además reservada y no le gustaba airear sus temas. Le parecía que era ella quien tenía que lidiar con ellos, resolverlos por sí misma. Pero aquello la superó por completo. La carga era tan voluminosa y tan pesada que le costó digerirla. En ese momento no supo gestionarla mejor y optó por pasar página y olvidar. Aquello, sin embargo, le pasaría factura años después, con una depresión que duraría mucho tiempo y que se atribuyó a una condición hereditaria que corría por el árbol familiar y que, de alguna forma, ella transmitió a sus siguientes descendientes.

Desterró al niño al olvido ¿Dónde está su tumba o su cenotafio? No existen. Prácticamente tampoco se volvió a hablar demasiado de él. Lo convirtió en un excluido del sistema, quizás no voluntariamente, pero así fue. Ahora su sobrina-nieta intenta reparar esa situación, dando al niño el lugar que siempre tuvo que tener. Y lo hace en calidad de doble de su abuela.  Ella no es su abuela, pero carga con la memoria en su inconsciente. Así que ella pide perdón al niño en nombre de su abuela, le recuerda en el día de difuntos, le prende una vela, y le hace el duelo que no tuvo.  Así se limpia el árbol y se sanan las heridas ancestrales.