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domingo, 24 de noviembre de 2019

Concierto de Amon Amarth

Esta es una de esas decisiones impulsivas que tomo de vez en cuando. Sucedió hace un mes camino del templo en el coche de Cuervo. Hablábamos las dos del concierto y de su cumpleaños y, de repente, le dije: "¿nos vamos al concierto?". En unos minutos había comprado las entradas para las dos. Muchas veces, las mejores cosas de la vida surgen de lo espontáneo.

Plaza de toros de Vista Alegre. Hacía años que no iba de concierto allí. Diego me recordó que desde una gira de Judas, que sonó de pena, porque la acústica no era nada buena. Ahora han cambiado el techo y han puesto unos faldones que parece que mejoran el sonido. Respecto a lo que yo recuerdo es así, aunque creo que hay locales donde se escucha mejor, más limpio, más nítido. Terminé el concierto con los oídos retumbando porque era demasiada potencia, y encima se me olvidaron mis tapones, para variar.

El sitio escogido era estupendo. Cuervo tiene problemas físicos y no se veía aguantando de pie la duración completa del concierto. A mí también me habría costado y, además, prefiero un asiento en la grada, donde puedo ver mejor el concierto. Compré las entradas en la barrera, con una visión directa del escenario sin obstáculo alguno, perfecto para seguir las actuaciones. Obviamente se pierde mucho de la vida de la pista, pero tampoco es tan excitante sentirte apretujado, zarandeado y no ver nada.

Diego estuvo en pista, pero se acercó a saludarnos un rato. Luego estuve pensando en que era la segunda vez que iba a un concierto sin mis habituales, ya que ni Kiki ni Miguel habían comprado la entrada. Leti, Viti, el Founder...todos han desaparecido del calendario de conciertos. Supe después que Steeler había ido también, pero no había dicho nada tampoco. Y bueno, ahora estaba Cuervo, pero ella es muy blackie y yo no, así que aunque ahora tiene muchas ganas de ir a conciertos, va a costar encontrar un grupo que nos valga a ambas. De hecho, ya me propuso a Mayhem y a 1349, pero es que no.

El primer grupo fueron Hypocrisy. No los tengo muy escuchados, pese a que a Diego le gustaban mucho. Como todos sus grupos, una necesitaba un tiempo de asimilación. Al final termino encontrando canciones que me gustan. "Fire in the sky" es mi favorita y la tocaron (bieeeeeen). Sonaron bastante bien. Fue un concierto cortito, se me pasó volando. Creo que en España aún no tienen muchos seguidores, o al menos el recinto no se llenó para ellos. Ahora con los móviles, se nota en la cantidad de ellos que se elevan para hacer una grabación. A mí me gustaron.

El segundo grupo fue Arch Enemy, también suecos (yo pensaba que eran alemanes), también death metal. No los veía desde el Wacken de 2004. Entonces giraban con Angelita, que en un momento decidió dejar el grupo y hacerse manager, dando paso a Alissa. No los tengo muy escuchados, pero creo que si les diera la oportunidad me podrían gustar bastante. Las primeras canciones no me impresionaron mucho. De hecho pensé que la tal Alissa tampoco era gran cosa, porque no daba la sensación de cantar mucho en comparación del tiempo dedicado a las guitarras, pero esa percepción fue cambiando. La verdad es que es una mujer bastante impresionante: es guapa, está buena, canta bien, se involucra con el público y tiene mucha energía. ¿Qué tomará esta chica? Luego tuve que escuchar de Cuervo una teoría un tanto idiota, que supuestamente había contado Luz Casal, que consistía en romperse las cuerdas para poder cantar guturalmente. Vamos, no veo a Floor Jansen, que canta ópera y hace growling, rompiéndose la voz para hacer esos sonidos.

Pero el plato fuerte eran Amon Amarth. No fue tampoco un concierto largo, pero mereció la pena. La puesta en escena cada vez es mejor, con mucha pirotecnica que agradecí enormemente porque hacía un frío que pelaba en el palacio. Ahora, si a mí me vino bien, a los de la primera fila los debieron de dejar churruscaditos. Me sobró una especie de ewok que sacaron (pretendía ser un vikingo, pero parecía un ewok), y me encantó la recreación de la serpiente Jörmundgander (todo muy Asatru), aunque solamente fuera para la última canción de la noche. El repertorio fue bastante equilibrado, aunque echo en falta canciones antiguas (¿cuánto hace que no tocan "Asator"?). Al menos tocaron "Twilight of the Thunder God", "Runes carved to my memory", "Guardians of Asgard", "Death in fire" y, cómo no, "Pursuit of vikings". Johan estuvo simpático, como siempre. No me canso de decir lo majete que es este hombre. Me sorprendió que arrancara hablando en un español bastante bueno y que lo usara en las canciones para pedir a la gente que cantara.





Yo disfruté mucho el concierto, como hacía mucho que no lo hacía. Pensaba que estaba perdiendo ese gusto por los conciertos, pero en parte la he recuperado en éste. Próximamente Alterbridge y Subway to Sally.

sábado, 27 de julio de 2019

Muse

Fuera del Metal no es muy normal que yo vaya a conciertos, salvo quizás las ocasionales propuestas a conciertos de música clásica y zarzuela. Muse es por tanto algo diferente. Más aún porque no es un grupo que siga, ni del que conozca muchas canciones. Por eso, resulta sorprendente que en un momento dado decidiera asistir al concierto. La decisión la tomé hace bastante tiempo y, seguramente, por uno de esos impulsos poco meditados que tengo de vez en cuando, aunque si no fuera por esos instantes es posible que no hiciese muchas de las cosas que hago. Es posible que esos impulsos sean los que dan sal a mi vida.

Llega el concierto y ni siquiera me ha dado por escuchar nada en los días previos. Sigo enganchada al CD de Dry River, que suena recurrentemente en mi coche. Hace tiempo que no escucho música mientras trabajo, y si lo hago, sería binaural, que me relaja y me concentra. A ratos pienso que he perdido la música. Así que voy al concierto a sabiendas de que puedo estar perdiendo el tiempo. Lo bueno es que no voy sola: Miguel y Sergio también se han apuntado, lo cual también es sorprendente porque ellos son más de Metal progresivo.

Quedamos a tomar unas cervezas antes del concierto. La idea es aparcar por la zona de Ciudad Lineal y movernos al estadio Wanda en metro. Para una vez que consigo aparcamiento fácil cerca del Baden, resulta que está cerrado, y también lo está el Troade. Tenemos que movernos al MadBrewing, cerca de mi oficina, lo cual me permite aprovechar mi parking, que todavía no he cancelado. La cerveza del MadBrewing no es mi favorita, aunque la comida está rica. No está mal como base de operaciones.

Echamos un rato largo allí, porque se está muy bien y hay poca gente. Me entero de que hay planes para el W:O:A del año próximo, pero todavía no lo veo claro, y menos con un niño de 6 años. Ya veremos, aunque no estaría mal regresar. Recuerdo las noches de verano viendo los conciertos, y recuerdo los horizontes inmensos. También recuerdo otras cosas menos agradables, pero es mejor obviarlas.

Llegamos al Wanda. Hay muchísima gente en los aledaños del estadio, y aun así no me parece que haya tanta gente como para el concierto de Iron Maiden del año pasado. Es la segunda vez que vengo aquí de concierto. En esta ocasión el asiento está en las gradas inferiores, más cerca de la pista, pero hay una torre de luz justo delante. Como hay asientos libres, decidimos cambiarnos más abajo y un poco más escorados, donde hay mayor visibilidad y encima corre un airecito muy agradable. Qué diferencia con los días pasados.

El escenario es bastante grande y se prolonga con una pasarela que llega a mitad de la pista. Tengo dudas si estas cosas las hacen para estar más cerca del público o para darse un baño de masas. Es un toque un poco egocéntrico, aunque debe de ser una pasada ser capaz de mover a tanta gente y sentir su energía. Detrás una pantalla gigantesca, que a pesar de ser monolítica, da mucho juego.

El concierto se retrasa de las 21:30 a las 22:00. ¿Nos hemos equivocado con la hora o están esperando un poco más de oscuridad para que los efectos visuales luzcan más? No hemos visto a los teloneros, ni falta que hace. Mientras esperamos, voy a por una botella de agua, por la que pago 4EUR. Me parece un robo en toda regla. No te dejan meter bebidas al recinto y encima te cobran como si pagases oro. De no ser porque estaba muerta de sed, no la habría comprado.

Comienza el concierto. Muse es una banda de rock alternativo que para mí tienen algún toque industrial. No es como Placebo, como me dice Alejandro, más bien podrían recordar un poco a U2, de los cuales hay una clarísima influencia, sobre todo por el juego con las cámaras. Y eso que no he ido a ningún concierto de U2. Tengo pendiente ir a un concierto de U2, de Rolling Stones y de Bruce Springsteen. El sonido es simplemente perfecto, lo cual no parece fácil en un lugar como el Wanda. La puesta en escena es espectacular. Siempre digo que me molesta un poco que los grupos abusen de los efectos visuales, porque le resta protagonismo a la música, pero en este caso es increíble. Siempre me pregunto cómo se les ocurren esas cosas. En este caso hay una temática cibernética que se mezcla con la onírica, y a mí eso me encanta. Es original y colorista, y está muy bien acoplada a la música. Me parece una maravilla. Hay también una especie de cuerpo de baile que aparecen de vez en cuando sobre el escenario, aunque a mí me sobran. Y encima el toque Iron Maiden final, con un mega robot humanoide que recuerda muchísimo a Eddie.


La actuación es también impecable. Creo que les falta un poco de interacción con el público, pero la ejecución es fantástica. Tocan las dos canciones que conocía, y de repente descubro que hay dos más que también conozco. Y el resto me encantan.
Hay un momento en el que piden al público que enciendan las linternas de los móviles y acompañen la canción. y de repente el estadio se ilumina como si fuera un cielo estrellado. Es precioso (y siempre sorprende la cantidad de luz que da un LED).

Un concierto increíble. Si hubiese intentado escuchar el setlist antes del concierto, creo que lo habría disfrutado más aún, si es posible. Tampoco es que yo sea una persona de esas que exteriorice su gusto demasiado, como alguna de las que se ven en las gradas, que parecen en pleno éxtasis. Miguel y Sergio tampoco son así. Supongo que es cosa de nuestros eneatipos, que son más intimistas, lo que no quiere decir que no lo apreciemos. Además, estábamos en las gradas solos los tres, con el airecito fresco, todo tan chill-out...

Me encantaría repetirlo.

Tengo ocasiones a futuro, aunque no van a parecerse ni de lejos. El final de año viene cargadito de conciertos: Moonspell en la antigua sala Penélope (menuda mierda), Amon Amarth y Alterbridge en Vistalegre (depende del día y del técnico de sonido) y D:A:D (si me animo) en la sala Copérnico (no está mal). Ya veremos que tengo que compatibilizar todo con la Espiral y el Eneagrama.

domingo, 23 de junio de 2019

Eddie Vedder


Pearl Jam es un grupo que me gusta desde los 90, aunque con el tiempo les he perdido un poco la pista. El año pasado actuaron en el MadCool y fue un pedazo de concierto. Pero una cosa es la banda y otra diferente es tener al cantante en solitario.  Crisis me pasó el setlist que miré en diagonal en su momento. Había visto alguna canción de Pear Jam en la lista, pero la mayoría de las canciones me parecían desconocidas. Así que iba un poco reticente, como casi con todo lo que me parece nuevo. No sabía muy bien qué esperar del concierto, posiblemente algo intimista, tipo cantautor americano, más alejado de Pearl Jam.

El concierto se celebró en el Palacio de los Deportes. Me sorprendió la elección del lugar porque no esperaba que Vedder fuera capaz de arrastrar a tanta gente. Sin embargo me costó encontrar entradas cuando entré al portal a comprarlas. Es increíble lo rápido que se agotan para lo caras que están recientemente. No solamente es el precio de la entrada, la comisión del servicio es un abuso. Así que poquito a poquito, el precio se pone en un pico.

En su momento escogí los tres sitios que me parecieron mejores al "mejor" precio disponible entonces. No me hacía una idea de dónde íbamos a estar, y me quedé un poco chafada cuando vi que subíamos a la cuarta planta. Casi el gallinero. La última vez que estuve ahí arriba fue con la Demencia en el partido Madrid contra el Estudiantes. Se ve, por supuesto, pero queda un pelín lejos. Gracias a dios Vedder había instalado una gran pantalla que retransmitía el concierto. A través de la pantalla se mostraba no solamente a Vedder y su equipo, sino también al público, como un elemento más del espectáculo. Y qué espectáculo. Un público totalmente en comunión con el cantante. Cuando eso sucede, se produce magia. Me encanta.

A su vez, la conexión de Vedder con el público fue total. Es verdad que es un tipo extraño (para mí, un cuatro ala cinco) y tiene una forma particular de comunicarse. Tuvo dos momentos surrealistas: uno cuando empezó a contar la conexión que se siente con la persona que ha utilizado el baño previamente a ti, porque su caca no se ha ido; y dos, cuando habló del gazpacho, aunque no entendí bien el contexto. Por lo demás, tuvo un recuerdo para dos personas fallecidas que eran importantes para él. Una de ellas era Tom Petty, de quien versionó la canción "Wildflowers", que es una maravilla. Sobre todo porque dijo que era lo que le decía a su hija, y no puede ser más bonito:

"You belong among the wildflowers
You belong in a boat out at sea
Sail away, kill off the hours
You belong somewhere you feel free"

Tuvo dos versiones más: una de Michael Stipes, antiguo cantante de REM, y otra el famoso "Should I stay or should I go?" de The Clash. El resto fueron canciones propias y sobre todo de Pearl Jam. Resultó que había muchas más que las que yo esperaba. Me encantó que eligiera "Indifference" y sobre todo "Immortality", que no se prodigan demasiado. Cómo me gusta la última, aunque sea un poco trágica:

"Truants move on... cannot stay long
Some die just to live..."

Y entonces llegó "Black", posiblemente mi canción favorita de Pearl Jam, y, como siempre, me eché a llorar. Hay mucha energía de agua en el ambiente (tenemos mucha actividad en la región Cáncer y en Piscis), la verdad que la canción es triste a más no poder, y además siempre he conectado mucho con ella. Qué llorera.

"All the love gone bad turned my world to black
Tattooed all I see, all that I am, all I'll be."

Si tengo que describir la actuación de Vedder diría que fue intimista, linda, potente e impecable. Su voz es totalmente inconfundible y personal. La forma de interpretar tiene mucha fuerza, tiene intensidad, y al mismo tiempo está bien canalizada. No sé si decir que es carismático, lo que sí es que tiene presencia. Ayer él solo llenó todo un escenario que estaba decorado al mínimo. A mí me recordaba el salón de una casa, desprovisto de ornamentación con una luz amarilla y cálida para darle ambiente. Podría haber estado vacío y él habría llenado el escenario igualmente con su música, la cual se basó solamente en guitarras y el acompañamiento de una pequeña orquesta de cámara: tres violines y un chelo, que daban a la música un toque especial. Por criticar algo, diría que el sonido de la guitarra estaba alto de más, lo cual impedía escuchar bien a la orquesta, especialmente el chelo, que en ausencia de una batería y un bajo, sentaba la base de los graves.

Además de la orquesta, le acompañaba un tipo a la guitarra, que debió de ser el telonero. Digo debió porque no llegué a su actuación. Estaba cenando antes de entrar. Revisando el setlist descubrí que se trataba de Glen Hansard, que no es otro que el cantante que aparece en la película "Once", la cual tiene una banda sonora que me encanta. La película también merece la pena, solo que no tiene el final que uno espera. O mejor dicho, el final que yo habría esperado, que es cuando la gente es valiente y elige el amor por encima de las circunstancias. Jo, qué sorpresa, Glen Hansard. Pues lamento haberme perdido su concierto.

El concierto cerró con "Rockin' in the Free World" de Neil Young, una vieja conocida de los seguidores de Pearl Jam. La guinda del pastel, con un clímax total, muy buen rollo y con las ganas de volver a verle en concierto. Creo que me voy a hacer una playlist con las canciones solamente para revivirlo.

viernes, 15 de marzo de 2019

Slash


13 de marzo. Mi calendario indica el concierto de "Slash" en el Palacio de los Deportes. Voy al concierto sin ganas. Me siento triste y estoy de bajón, e ir a un concierto no es lo que más me apetece esa noche. Incluso la banda no es de mis favoritas por lo que podría perfectamente saltarme el concierto. De hecho me llego a preguntar qué hago allí.

Me cuesta mucho entrar en el concierto. Pasan como cuatro canciones en las que no soy consciente de la música ni de la actuación. Me hallo en medio de una masa de gente desconocida, con la que no comparto nada, y no me puedo sentir más ajena. Siento frío y me siento desubicada. Creo que podría echarme a llorar.

Pero la música tiene esa magia que consigue transmutar las emociones, y poco a poco mi vibración va cambiando. No llegaré a sentirme exultante, pero mi ánimo va mejorando. No conozco ni una de las canciones del grupo, pero es un rock clásico, fácil, con melodías familiares. La música va llenándome y empiezo a disfrutar del concierto.

Veo poco el escenario, porque estoy bastante metida en el público. Yo que soy de estar siempre atrás. Al ser bajita, el escenario me queda tapado por tíos bastante altos, algunos con melenas que no me ayudan. El fondo del escenario es estático: una calavera blanca con los ojos en forma de estrella, coronada por la típica chistera de Slash, cruzada por un texto que dice: "Slash featuring Myles Kennedy and the Conspirators". Al que más vería de todos es al bajista, un tío que parece enorme, con una preciosa melena larga, sana, morena que parece teñida. Desde mi posición y con mi perspectiva me recuerda a Peter Steele, salvando las distancias. Y eso que a Steele lo he visto más en vídeos que otra cosa.

El tipo (Todd Kerns se llama) tiene mucha energía, se mueve mucho por el escenario, e interacciona bastante con el público. Me hace plantearme cómo una persona que ronda la cincuentena puede tener tanta energía si lo comparo conmigo, que estoy tan baja, cansada, y me duelen los pies. Hay que tener cierta condición física para poder dar un concierto de dos horas con esa energía. El hombre además canta y lo hace muy bien, y su voz empasta de lujo con la de Myles Kennedy.

La acústica no es quizás la mejor del mundo, pero a mí me parece que todo suena bastante bien. La segunda guitarra, tal vez no se escucha demasiado. Slash tiene varios momentos estelares haciendo solos de guitarra, uno de los cuales juraría que dura más de quince minutos.

Sobre el setlist, apenas una única canción de Guns 'n' Roses, el "Nightrain" del "Appetite for Destruction", lo que marca una clara distancia frente a aquellos. Se comenta que en los primeros conciertos, el peso de Guns era bastante fuerte, pero a medida que construye su trayectoria en solitario, son más las canciones propias las que adquieren protagonismo. Yo conozco pocas, solamente "Starlight" y otra cuyo título desconozco.

"oh Starlight, don't you cry
We're gonna make it right before tomorrow
Oh Starlight, don't you cry
We're gonna find a place where we belong
And so you know, you'll never shine alone"

A pesar de mi ignorancia, el concierto me gusta. No me arrepiento de haber ido, aunque podría haberlo disfrutado más con un estado de ánimo un poco mejorado.

lunes, 28 de enero de 2019

Dry River


Nuevo concierto de Dry River en Madrid. Hace menos de un año que sé de ellos y ya llevo tres conciertos con éste. No diré que sean mi banda favorita, pero me gustan. Son una buena banda, con buenas canciones y buena ejecución, que suenan muy bien en directo. Y lo mejor de todo es que son gente bastante cercana y natural, sin egocentrismos innecesarios, con mucha profesionalidad y oficio.

En esta ocasión tocaron en la sala Copérnico de Madrid, que habitualmente es una discoteca. Siempre ha sido una discoteca, porque recuerdo haber estado allí en mi época del instituto, aunque posiblemente entonces tenía otro nombre. Pisar de nuevo estas discotecas me trae recuerdos que me producen sentimientos variados, pero, de cara a un concierto, sobre todo me producen cierto temor por la acústica y la visibilidad. En esta ocasión, me parecieron buenos, aunque siempre ayuda colocarse cerca de la mesa de sonido. Había bastante gente, lo cual me gustaría interpretar como que la banda va creciendo poco a poco.

El grupo había declarado su intención de tocar el album completo "2038", y eso es lo que hicieron en la primera parte del concierto. Un lujo, porque tengo el disco bastante trillado. A mi sobrino le encantan Dry River, con lo que lo escuchamos el disco muchas veces. Me hace mucha gracia escucharle cantar las letras, que son sesudas para su edad y su voz añiñada. No creo que sea capaz de captarlas en su totalidad, pero no importa. Mejor Dry River que el reggaeton. Fue inevitable acordarme de él cuando sonó "Con la Música a otra Parte", su canción favorita.

"Y aunque me alegre por ti, no vuelan tan alto los aviones de papeeeeeeel"

Para mí, de ese disco, mis favoritas son "Camino" y "Me va a faltar el aire", pero en esta ocasión me pareció que "Al Otro lado" tuvo una carga emocional importante, y quedó espectacular.

Hubo varios invitados de lujo, aunque yo solamente conocía a Julio Castejón del grupo Asfalto, y porque lo había visto en verano en el concierto de San Martín de la Vega. Con él tocaron dos canciones de la propia Asfalto, de las cuales me quedo con "La Llave del Sol", cuya letra ahora no soy capaz de encontrar en toda la red, pero que me pareció muy bonita. Una pena. También hubo una actuación de Juanjo Melero, ex-guitarrista del grupo Sangre Azul, que demostró su virtuosismo en "Con la Música a Otra Parte". Además apareció Ronnie Romero, actual cantante de Rainbow, que cantó "Peán", la canción progresiva del disco, y la versión del "Bohemian Rhapsody" de Queen.

Me gustó mucho que tocaran "Bajo control", que es una canción muy rockera. Como es una banda tan ecléctica, hay muchos estilos dentro de cada album. No sé si esto ayuda, por tener más opción de llegar a más gente, o es un lastre, por no tener un estilo bien definido.

"No te hará sentir rehén,
creerás que eres mejor
y sin saberlo estarás bajo control.
Como una droga esperas su valoración,
que te permitirá tener
una perspectiva fiel de la situación".

Cerraron con "Traspasa mi piel", que es una canción que me encanta. Es una gozada poder cantar con todo el mundo a la vez. Cuando esto sucede, se produce una comunión entre banda y público que es muy especial. También aquí me acordé de mi sobrino. Habría estado bien que hubiese podido venir.

"¡Dame de beber la melodía de tus palabras
Y emocioname, hazme estremecer
Traspasa mi piel!"