viernes, 7 de agosto de 2020

Ojos azules

Tus ojos azules, inmensos como el océano.

Allí solía perderme para olvidarme de la realidad. 

Allí navegaba en busca de los tesoros que el mundo me negaba. 

Aguas mansas y claras que me entregaban horizontes extensos donde sentirme libre. 

Me hacían soñar con una vida que mi espíritu anhelaba.

Me proporcionaban ideas nuevas, refulgentes y mágicas, como estrellas en el firmamento, que ampliaban mi mente y enriquecían mi visión.

Me susurraban música y poesía, como una apacible nana de sirena en la que poder dormirme y olvidarme de un mundo exigente y áspero. 

Me ofrecían un amor tan dulce y hermoso que ensanchaba mi pecho y hacía palpitar mi corazón... 

... Y, al mismo tiempo, podía perderme entre sus olas salvajes de pasión, elevándome hacia el cielo. 

Me regalaban un reconocimiento sincero que me hacía sentir grande y fuerte. 

Sentía su refugio amoroso y protector, como un abrazo cálido que me envolvía. 

Miraba en ellos y veía reflejada mi alma infantil, llena de inocencia, bondad y alegría.

Yo era en tus ojos, porque me saciaba en ellos, porque calmaban mi alma, porque encendían mi espíritu, porque me hacían ser yo. 

Tus ojos, fragancia marina, profundidad amorosa, sanación emocional. 

Tus ojos, alegría y pasión infinitos. 

Dónde perdí el rumbo que no los encuentro? 

Mi paraíso perdido, mi remanso de paz, tus hermosos ojos azules. 



miércoles, 5 de agosto de 2020

Gargantúa




Al final sucedió lo que esperaba: la hostia con la realidad. Quizás haya sido una especie de profecía autocumplida, pero, de verdad, que me he esforzado por mantener la vibración alta. Ayer mismo, me llamaban los de Grefa para liberar al mochuelo que tenía apadrinado, y este tipo de actividades siempre son un chute de energía positiva. A mi niña interior le encantan los animales y siente amor y ternura cuando está cerca de ellos. Incluso los abrazaría, si pudiera, porque despiertan una parte bonita, pura y feliz en ella. Así que nada presagiaba lo siguiente. Las caídas suceden cuando menos te lo esperas y se disparan por las circunstancias más inverosímiles. 

Y pasó. De repente un click en la mente te planta ante un panorama que activa un ataque de pánico y un bucle obsesivo. Anet tiene una frase para el tema de las obsesiones, pero no recuerdo cómo lo expresa ella. Sé que tiene que ver con la culpa y el castigo, que son uno de mis temas. Culparme por todo, castigarme por todo. Y ahora me culpo por estar donde estoy, porque no veo futuro delante de mí.  Todo lo que he querido y he deseado no se ha dado, ni se va a dar, y me siento como si la vida se hubiese acabado para mí. Me siento muy perdida, muy confusa, muy desanimada. Y Gargantúa se agranda. 

Yo lo llamo como un agujero negro porque es como sentir un vacío enorme en el centro del pecho, oscuro y gravitacional, que amenaza con devorarlo todo. Es como el centro de una galaxia, atrayendo todo hacia sí para engullirlo. Creo que ese agujero lleva allí mucho tiempo, solo que cambia de tamaño según las circunstancias y el control que, poco o mucho, pueda ejercer. Ahora es grande y se siente como un dolor casi físico, continuado, profundo. Da tanto miedo, que he intentado por todos los lados evitar mirar en él, intentando escapar de su acción. Aunque esto es en vano: Gargantúa es más poderoso que yo, porque es la boca del subconsciente.

Esta mañana no me he levantado para caminar, como suelo hacer cada día desde que nos permitieron salir a pasear en el confinamiento. Si por mí fuera, me quedaría en la cama todo el día durmiendo. O llorando. Pero precisamente hoy tengo telcos y una parte de mí sigue empeñada en dar una imagen hacia el exterior que camufla todo lo que pasa por dentro. Es una imagen que encaja en el ámbito laboral, quizás no tanto en el personal: el mundo laboral no busca personas, busca robots. Es una imagen de frialdad, de impasibilidad, de competencia que tengo muy asimilada, pero cada vez cuesta más mantener; exige mucho esfuerzo y energía, sobre todo cuando en el interior las emociones son tan fuertes que claman por salir por cada uno de mis poros.

Y luego está el crítico interno, el super yo de los cojones, el que me insta a hacer aquello que se supone que es una obligación. Porque para él todo es obligación. Incluso salir a caminar cuando tienes el ánimo por los suelos. Es increíble lo introyectado que lo tengo. Hoy, al menos, lo he visto y lo he desobedecido, al menos en lo que se refiere al paseo. Pero trabajar estoy trabajando, aunque no creo que sea capaz de hacer nada en todo el día, simplemente porque no puedo, porque el dolor y el vacío no me permiten concentrarme, porque no tengo motivación para hacer nada.

No me gusta sentirme como una víctima, pero hoy no puedo evitarlo. Me siento tan indefensa, tan carente de poder, tan hundida. Y no quiero sentirme así, pero no consigo remontar mi estado de ánimo. A lo mejor se trata de eso, de no hacer nada, pero no me gusta la sensación y no quiero estar ahí. Y tampoco me gusta la situación en la que estoy, pero estoy harta de intentar parchear como un pollo sin cabeza, de intentar arreglar, de esforzarme por cambiar las cosas...Total, si nunca me salen bien...

Quizás sea mejor que Gargantúa me devore, porque no me quedan más alternativas que la rendición.

lunes, 3 de agosto de 2020

Lammas


Entramos en el portal de la Gran Madre, la que es nutricia y proveedora, señora de la prosperidad y la abundancia. Lammas. La mayoría asociamos este tiempo a la cosecha, al momento en que aquello que sembramos a principios de año da fruto. Celebramos lo recogido y nos regocijamos.
Pero, como bien dice mi hermana Nenúfar, hay veces en que simplemente no hay cosecha, por mucho que nos hayamos esforzado, por mucho que nos hayamos volcado en conseguir aquello que tanta ilusión nos hacía. Las manos están vacías y en el corazón se arremolinan y se entremezclan la tristeza, la ira, la frustración...

Este año 2020 parece un año de no cosecha. Mejor dicho, es el año de la gran purga. Afecta a nivel colectivo, como podemos ver en las noticias, pero individualmente cada uno lo experimenta de una manera. Quizás olvidamos que, a veces, perder es ganar y no conseguir lo que queremos puede ser un beneficio. Pero estamos tan apegados al resultado que somos incapaces de ver que siempre estamos cuidados. Como diría Rilke: "La vida tiene razón, en todos los casos". Aceptar esto es bastante duro.

Nos centramos en la cosecha, pero se nos olvida que Lammas es, sobre todo, un tiempo de gratitud. Y qué mejor que agradecer aquello que tenemos y aquello que es. Pero nos resistimos, y sufrimos. Sufrimos cuando no aceptamos las cosas tal y como son.  Sufrimos cuando nos empeñamos en rechazar lo que está pasando y en descartar el poder entenderlo.  Llegan los cambios, los imprevistos, los desafíos, los obstáculos, y siempre nos resistimos, e intentamos luchar contra las circunstancias empecinadamente, creyendo que así vamos a ser felices. Pero la felicidad está en el presente, y nosotros nos empeñamos en vivir en el pasado o en el futuro, o en la idealización de una vida alternativa que está fuera de nuestro alcance. Porque no queremos sentir, no queremos experimentar la realidad tal como es. Queremos pasar por una situación sin que nos afecte, porque somos incapaces de sostener la emoción que nos produce. Queremos vivir anestesiados en la evasión de la mente.

Mi trabajo para Lammas es éste: vivir la realidad como es y apreciarla tal como es. Por supuesto, me gustaría que las cosas fueran de otra manera y se diesen de otra manera, pero estoy cansada de luchar por fantasías e imposibles. Aceptar parece más sencillo que luchar y mucho más sano. Me rindo a la vida y a lo que ella quiera traerme. La Gran Madre me sostiene y me provee, ¿por qué debería creer que yo sé más que Ella? ¿por qué creer que no estoy en el mejor momento y en la mejor situación posible? ¿por qué no dejar que la vida me atraviese y me transforme? ¿por qué creer que no tengo ya todo lo que necesito en vez de anhelar? ¿por qué no centrarme en mí y en lo que tengo en mis manos, en vez de intentar sostener el aire?

Challenge Get-to-know-you D9: 2 cosas que me gustaría poder hacer

1. Comer todo lo que quisiera sin engordar
2. Manifestar mis deseos inmediatamente en la forma en que los ideo

sábado, 1 de agosto de 2020

Challenge get-to-know-you D7: 4 memorias que no olvidaré


  1. Toda la historia de Héctor 
  2. La eutanasia de Teína
  3. La dedicación como Hija de Iberia
  4. Mi tarta de cumpleaños del 2020
Y muchas más cosas.